“En aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz. Sobre él se posará el espíritu del Señor, espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de piedad y temor de Dios.
No juzgará por apariencias, ni sentenciará de oídas; defenderá con justicia al desamparado y con equidad dará sentencia al pobre; herirá al violento con el látigo de su boca, con el soplo de sus labios matará al impío. Será la justicia su ceñidor, la fidelidad apretará su cintura. Habitará el lobo con el cordero, la pantera se echará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos y un muchachito los apacentará. La vaca pastará con la osa y sus crías vivirán juntas. El león comerá paja con el buey.
El niño jugará sobre el agujero de la víbora; la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por todo mi monte santo, porque así como las aguas colman el mar, así está lleno el país dela ciencia del Señor. Aquel día la raíz de Jesé se alzará como bandera de los pueblos, la buscarán todas las naciones y será gloriosa su morada.”(Isaías: 11,1-10)
No juzgará por apariencias, ni sentenciará de oídas; defenderá con justicia al desamparado y con equidad dará sentencia al pobre; herirá al violento con el látigo de su boca, con el soplo de sus labios matará al impío. Será la justicia su ceñidor, la fidelidad apretará su cintura. Habitará el lobo con el cordero, la pantera se echará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos y un muchachito los apacentará. La vaca pastará con la osa y sus crías vivirán juntas. El león comerá paja con el buey.
El niño jugará sobre el agujero de la víbora; la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por todo mi monte santo, porque así como las aguas colman el mar, así está lleno el país dela ciencia del Señor. Aquel día la raíz de Jesé se alzará como bandera de los pueblos, la buscarán todas las naciones y será gloriosa su morada.”(Isaías: 11,1-10)
REFLEXIÓN:
El profeta Isaías no era un ingenuo ni un soñador, al contrario, era un observador atento de los movimientos sociales y políticos de su tiempo. Sabía cuáles eran los puntos débiles en las relaciones sociales: los fuertes que procedían con conductas propias de animales depredadores (lobos y panteras) abusaban de los débiles (corderos y cabritos).
Esa brutal ley de la selva tendría que llegar a su fin, no de forma milagrosa, sino gracias a la interiorización del conocimiento del Señor.
Además, de ese cambio personal, el país estaría gobernado por un descendiente de David, decidido a hacer justicia, castigando a los violentos y abusivos y juzgando conforme al derecho.
Esa propuesta alternativa suena a “cuento de hadas" a los oídos de los sabios y entendidos
Por eso el Señor Jesús bendice al Padre, porque ha pavimentado el camino del reino de Dios para que lo transiten los pequeños y sencillos.