244.- “Ser verdadero”
Todas las cosas están desnudas y
abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
Hebreos 4:13
Hablad verdad.
Efesios 4:25
El que camina en su rectitud teme al
Señor.
Proverbios 14:2
REFLEXIÓN:
El Señor Jesús, quien sabe hablar
con dulzura y ternura, a veces empleó palabras que nos parecen duras. Incluso
trató de hipócritas a ciertos hombres religiosos. Su meta era descubrir el
estado moral de ellos para que tomaran conciencia de su propia maldad.
La palabra “hipócrita” utilizada
por el Señor es originaria del lenguaje teatral antiguo. Significaba “actor” y
describía, por extensión, una persona que al representar un papel, mostraba un
rostro que no era el suyo.
La hipocresía es, pues, una
mentira que puede manifestarse tanto en el comportamiento como en las palabras.
Amigos cristianos, se puede ser
hipócrita sin darse cuenta de ello.
Por debilidad o cobardía se corre
el riesgo de mentirse a sí mismo tanto como a los demás. Jesús, quien es “la
verdad” (Juan 14:6), mostró mucha energía para denunciar la hipocresía.
Evitemos pronunciar frases
estereotipadas que no correspondan a nuestra convicción o a nuestro
pensamiento. Seamos rectos, reconozcamos nuestros temores, dudas y debilidades.
Mostrémonos tales como somos, frente al Señor y ante nuestros semejantes, sin
ambigüedad ni rodeos.
Jesús, hombre perfecto a quien se
le preguntaba: “¿Tú quién eres?”, pudo responder: “Lo que desde el principio os
he dicho” (Juan 8:25). Verdaderamente su pensamiento no iba más allá de su
palabra (Salmo 17:3). Pidámosle la fuerza moral para poner en práctica lo que
sabemos que es verdad.. Amén
“Querido hermano: Lo que te he dicho anteriormente,
es lo que debes
enseñar e inculcar.
Porque, quien enseña
doctrinas diferentes
y no se atiene a las
palabras de salvación de Jesucristo,
nuestro Señor, y a lo
que enseña la religión verdadera,
es un orgulloso e ignorante, obsesionado por las discusiones
y los juegos de palabras. Y lo único que nace de todo ello,
son envidias,
pleitos e insultos, sospechas perjudiciales y continuos
altercados,
propios de hombres de
mente depravados,
privados de la verdad
y que consideran que la religión es un negocio.
Ciertamente la
religión es el gran negocio, pero sólo para aquel que se conforma
con lo que tiene, pues nada hemos traído a este mundo y nada
podremos llevarnos de él.
Por eso, teniendo con
qué alimentarnos y con qué vestirnos nos damos por satisfechos.
Los que a
toda costa quieren hacerse ricos, sucumben a la tentación,
caen en las redes del demonio y en muchos
afanes inútiles y funestos,
que hunden a los hombres en la ruina y en la
perdición.
Porque la raíz de todos los males es el afán
de dinero,
y algunos,
por dejarse llevar de él, se han desviado de la fe
y se han
visto agobiados por muchas tribulaciones.
Tú, en cambio, como hombre de Dios, evita todo eso
y lleva una vida de
rectitud, piedad, fe, amor, paciencia y mansedumbre.
Lucha en el noble
combate de la fe, conquista la vida eterna,
a la que has sido
llamado y de la que hiciste
tan admirable profesión ante numerosos testigos”.
(Timoteo 6, 2-12)..AMEN
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