lunes, 24 de septiembre de 2018

LA DICHA ES AGRADECER A LA VIDA

La dicha es agradecer a la vida
El secreto de la felicidad no está en obtener lo que anhelamos sino en amar lo que tenemos.No en lo que pedimos a la vida sino en lo que ésta nos otorgaEs la dicha escondida de agradecer al mundo todo lo simple y lo maravilloso que éste nos ha dado.Reconocer lo grande y lo pequeño lo fugaz y lo perdurable.No lo mucho sino lo esencial.No lo tanto sino lo maravilloso.Te sentirás pobre no por lo poco que tengas sino por lo mucho que esperes y exijas a la vida.Entre más ambicionamos más pobres seremos pues no todas las cosas fueron hechas para uno.La riqueza verdadera está en reconocer y valorar lo poco y lo dulce que la existencia nos otorgue.Agradece por tanto todos los instantes de tu vida.Puedes poseerlo todo con la sabiduría del corazón.La riqueza del humano está en lo que ama.El mayor tesoro es el que está en nuestro corazón.La fortuna de tus profundidades nadie puede robarlas ni comprarlas.Agradece la dicha de ver un amanecer pues un día ya no lo verás.Da gracias al padre por el amor que encontraste pues mañana ya no lo tendrás.El canto de las aves el verdor de los montes la risa de un niño la luz de los ojos amados.Porque será lo único que te quede al final de los días.Conoce la dicha de agradecer lo bello que se te ha dado. , pero es muy bello no? --Carlos Balaguer

244.- “Ser verdadero” y 245.-“.. nada hemos traído a este mundo y nada podremos llevarnos de él.”


244.-Ser verdadero”


Todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
Hebreos 4:13
Hablad verdad.
Efesios 4:25
El que camina en su rectitud teme al Señor.
Proverbios 14:2

REFLEXIÓN:


El Señor Jesús, quien sabe hablar con dulzura y ternura, a veces empleó palabras que nos parecen duras. Incluso trató de hipócritas a ciertos hombres religiosos. Su meta era descubrir el estado moral de ellos para que tomaran conciencia de su propia maldad.

La palabra “hipócrita” utilizada por el Señor es originaria del lenguaje teatral antiguo. Significaba “actor” y describía, por extensión, una persona que al representar un papel, mostraba un rostro que no era el suyo.

La hipocresía es, pues, una mentira que puede manifestarse tanto en el comportamiento como en las palabras.

Amigos cristianos, se puede ser hipócrita sin darse cuenta de ello.
Por debilidad o cobardía se corre el riesgo de mentirse a sí mismo tanto como a los demás. Jesús, quien es “la verdad” (Juan 14:6), mostró mucha energía para denunciar la hipocresía.
Evitemos pronunciar frases estereotipadas que no correspondan a nuestra convicción o a nuestro pensamiento. Seamos rectos, reconozcamos nuestros temores, dudas y debilidades. Mostrémonos tales como somos, frente al Señor y ante nuestros semejantes, sin ambigüedad ni rodeos.
Jesús, hombre perfecto a quien se le preguntaba: “¿Tú quién eres?”, pudo responder: “Lo que desde el principio os he dicho” (Juan 8:25). Verdaderamente su pensamiento no iba más allá de su palabra (Salmo 17:3). Pidámosle la fuerza moral para poner en práctica lo que sabemos que es verdad..  Amén


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 245.-“.. nada hemos traído a este mundo y nada podremos llevarnos de él.”
“Querido hermano: Lo que te he dicho anteriormente,
 es lo que debes enseñar e inculcar.
 Porque, quien enseña doctrinas diferentes
 y no se atiene a las palabras de salvación de Jesucristo,
 nuestro Señor, y a lo que enseña la religión verdadera,
es un orgulloso e ignorante, obsesionado por las discusiones
y los juegos de palabras. Y lo único que nace de todo ello, son envidias,
pleitos e insultos, sospechas perjudiciales y continuos altercados,
 propios de hombres de mente depravados,
 privados de la verdad y que consideran que la religión es un negocio.
 Ciertamente la religión es el gran negocio, pero sólo para aquel que se conforma
con lo que tiene, pues nada hemos traído a este mundo y nada podremos llevarnos de él.
 Por eso, teniendo con qué alimentarnos y con qué vestirnos nos damos por satisfechos.
Los que a toda costa quieren hacerse ricos, sucumben a la tentación,
 caen en las redes del demonio y en muchos afanes inútiles y funestos,
 que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición.
 Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero,
y algunos, por dejarse llevar de él, se han desviado de la fe
y se han visto agobiados por muchas tribulaciones.
Tú, en cambio, como hombre de Dios, evita todo eso
 y lleva una vida de rectitud, piedad, fe, amor, paciencia y mansedumbre.
 Lucha en el noble combate de la fe, conquista la vida eterna,
 a la que has sido llamado y de la que hiciste
tan admirable profesión ante numerosos testigos”.
(Timoteo 6, 2-12)..AMEN


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viernes, 21 de septiembre de 2018

"Jesús pide al Padre que nos consagre en la verdad" y..“La Biblia no esconde nada”


242.-Jesús pide al Padre que nos consagre en la verdad



“Jesús,  alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar. Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado. Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros”. (san Juan 17, 1-11)


Reflexión:

Si alguna vez hemos dirigido a Dios una oración mientras pasábamos por un momento poco deseable, ¿cómo ha sido ese momento de unión con Dios? ¿Qué le hemos pedido, qué le hemos dicho? Lo más cierto es que hemos dejado desahogar nuestra alma contando a Cristo las penas que atravesábamos en ese momento.

En este Evangelio,  Cristo nos enseña a orar con el alma cargada de temor, de miedo, de pena. Y hoy también Cristo nos dice cuánto se preocupa por nosotros. Que un hombre deje de lado sus sufrimientos y preste mayor atención a otras angustias que no son las suyas, o una de dos: o es un loco que busca fastidiarse la vida con masoquismos o ama vehementemente a los demás. Quien no ha sufrido por una persona ni la conoce ni la ama. Sin embargo, Cristo no se cansa de probarnos su amor. Porque sufrió por nosotros nos ama.

La respuesta más humana de nuestra parte debería de ser la de la gratitud. La de nuestra correspondencia a su amistad. Sufriendo un poco Él u ofreciendo el sufrimiento que ya padecemos.
Pero también le agradecemos lo que hace por nosotros, y lo hacemos guardando los mandamientos pero sobre todo custodiando el distintivo que caracteriza a todo cristiano. La caridad. Si Cristo pidió algo ardientemente a su Padre fue precisamente la unidad. "Cuida en tu nombre a los que me has dado para que sean uno" Unidad en la familia, en el trabajo. Unidad en cualquier grupo social en el que nos encontremos. Es así como podríamos consolar a Jesús y como podríamos agradecer lo mucho que se preocupa por nosotros.

Propósito

Para agradecerle a Dios su amor, aceptaré con alegría y confianza las dificultades de este día.

Diálogo con Cristo

Permite,
Señor,  que esta oración, en la que doy gloria a tu presencia en mi vida, sea mi punto de partida para tener siempre esa sed de orar que me lleve a la convivencia plena y diaria contigo y con mis hermanos.

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Fuente: Catholic.net (adaptado)


243.- “La Biblia no esconde nada”



“La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu... y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”
Hebreos 4:12
“Tú eres Dios, y tus palabras son verdad.”
2 Samuel 7:28


REFLEXIÓN:

Nos gusta escuchar cosas agradables, y la verdad sobre ciertos temas considerados sensibles a menudo es adulterada o disimulada.
La historia sobre múltiples personajes célebres a veces está basada en indicios poco objetivos. Por ejemplo, en el antiguo Egipto no se relataban las guerras perdidas; solo se inscribía aquello que era gratificante o elogioso para el faraón de la época.
En la Biblia no sucede lo mismo.
 Desde Moisés hasta el apóstol Pablo, pasando por muchas otras personas, las debilidades y los pecados de todos son revelados. Dios no nos los esconde.
 Sus siervos, dirigidos por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21), hablaron de todos los aspectos de la vida sin maquillarlos: el mal, el bien, la sexualidad, el matrimonio, la vejez, el trabajo, la guerra, la paz, etc.
 La Palabra de Dios es viva; en todo tiempo cada uno puede reconocer que Dios le habla personalmente.
 La Biblia proyecta una gran luz sobre nuestros pensamientos, nuestra conducta y nuestros objetivos. Contrasta el bien y el mal.

Aún más, transforma la vida de todo el que la recibe con fe.

Millones de hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos pueden dar testimonio de ello y afirmar que la Palabra de Dios cambió sus vidas. La Biblia declara con toda claridad que soy pecador ante el Dios santo y justo, pero al mismo tiempo me muestra el amor de Jesucristo, su Hijo, quien murió por mis transgresiones y resucitó para mi justificación (Romanos 4:25).


(Tomado y adaptado de:”La Buena Semilla”,)