jueves, 27 de octubre de 2022

339.-El problema, no la solución

339.-El problema, no la solución Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios. Filipenses 4:6 Mis pensamientos no son vuestros pensamientos; ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Isaías 55:8-9 Narracion: Los turistas se fueron al lago con su velero. Gracias a una buena brisa, navegaban rápidamente. Pero cuando se encontraron en medio del inmenso lago, el viento cesó. En pleno mes de agosto, el sol ardía y la superficie del agua parecía tan llana como un espejo. El tiempo pasaba… los viajeros pidieron a Dios que el viento soplara. Pero nada cambió. La inquietud dio paso a la angustia. ¿Dios no los escuchaba? De repente percibieron un punto negro que se acercaba. Pronto reconocieron el barco del pescador en cuya casa se habían hospedado, que venía para socorrerlos… REFLEXION: Después, uno de ellos se puso a reflexionar sobre este episodio. Habían pedido a Dios que el viento volviera a soplar. Pero en realidad esa no era la solución divina. Ellos necesitaban regresar a su casa sanos y salvos. El viento solo era una solución posible. Dios tenía otra. No respondió conforme a las palabras de su oración, sino que lo hizo a su manera. Cuando exponemos a Dios un problema, no le “dictemos la solución”. Dios es más grande que nosotros. Él tiene todos los medios a su disposición, y puede respondernos de mil maneras que nosotros ni siquiera imaginamos. Nuestra “solución” quizá no sea la mejor. Expongámosle simplemente nuestro problema, y confiemos en él. Él nos responderá, tal vez no de la manera que nosotros esperamos, pero su respuesta siempre será sabia y adaptada a la situación. Tomado y adaptado e Editorial La Buena Semilla • • • Mas en nuestros blog: http://reflexionando-ed41.blogspot.com/ http://recetariobiblicoparaelalma.blogspot.com/

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