martes, 27 de agosto de 2019
BIENVENIDOS.-INVITACIÓN
SALUDOS...Invito a que me acompañen a construir este esfuerzo con el ùnico objetivo de contribuir al engrandecimiento de nuestra cultura y a disfrutar de momentos especiales en el deleite de la lectura. Tomaremos en cuenta vuestro esfuerzo que demostrarà que no tenemos ninguna mezquindad para transmitir o para colaborar en la obtenciòn de literatura y/o cualquiera informaciòn propicia a la REFLEXION.Muchas gracias..EL EDITOR
253.-El mimetismo..254,-Lo que no queremos entender: “No hay paz sin Dios”.-255.-¿De dónde viene nuestro valor?
253.-El mimetismo
“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso
el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;
porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos
son los que la hallan.”
(Mateo 7:13-14)
REFLEXIÓN:
Esta facultad es muy conocida en el mundo animal, donde ciertas especies
tienen la capacidad de mimetizarse en su entorno, sobre todo para escapar de
sus predadores. El camaleón puede cambiar de color, algunas mariposas modifican
su forma para disimularse en su entorno.
También existe un mimetismo del comportamiento, una
tendencia a reproducir una manera de ser. Este deseo natural de no querer ser
diferentes, sino al contrario, de preferir fusionarse en un colectivo, es
particularmente visible entre los hombres, cuando hay un partido, una
manifestación política...
Ese mimetismo también existe en el plano
espiritual: hace pocos años, muchas personas frecuentaban los servicios
religiosos para «ser como todo el mundo». Ahora los que acuden a un lugar de
culto a menudo son pocos y a veces son discriminados.
En este versículo, la Biblia nos advierte sobre los
peligros de la imitación de la mayoría. En ello hay una aparente seguridad y
alguna facilidad, ¿pero a dónde nos conduce? No tengamos miedo de rechazar las
formas de pensar de nuestros contemporáneos y los objetivos que persiguen; no
temamos ser diferentes. Cristo nos invita a seguirle solo a él; él dijo: “Yo
soy el buen pastor” (Juan 10:11). La “puerta” del Evangelio puede parecer más
estrecha hoy que ayer, pero todavía conduce a la vida. Lo que cuenta es
obedecer lo que Dios nos dice en su Palabra.
254,-Lo que no queremos entender: “No hay paz sin Dios”
“En los postreros días
vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos...
desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural... crueles,
aborrecedores de lo bueno.”
(2 Timoteo 3:1-3)
“Mas ya habéis sido
lavados... santificados... justificados en el nombre del Señor Jesús.”
(1 Corintios 6:11)
REFLEXIÖN:
El siglo 18 fue llamado el «siglo de las luces». La
revolución francesa es considerada como la culminación de esta época marcada
por corrientes de pensamientos opuestos a la idea de un Dios vivo que
interviene en la vida de los hombres. ¿Qué sucede ahora? Nuestra sociedad
trata, hoy más que nunca, de borrar toda referencia al cristianismo. Rechaza a
Dios pero conserva una total confianza en la razón humana para resolver los
problemas.
Sin embargo, después de muchos decenios, el balance de
este modo de pensamiento que pretendía traer la libertad es muy negativo:
delincuencia, violencia, confusión aumentan constantemente. ¿Y qué decir de las
guerras en este mundo? ¡La paz está muy lejos! Ahora bien, desde el primer siglo
el apóstol Pablo anunció que las cosas “irán de mal en peor” (2 Timoteo 3:13).
Dios no propone mejorar la sociedad. Sin embargo
no abandona al hombre, dejándolo sin guía. Conoce sus necesidades, sus
sufrimientos y sus dudas. Dios ama a todos los hombres y desea que todos “sean
salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4).
Se reveló por
medio de Jesucristo, su Hijo, quien vino para acercarse al hombre a fin de
liberarlo de las tinieblas morales y de la muerte. Jesús dio su vida por pecadores
perdidos y alejados de él.
Mediante su
sacrificio, ofrece a todos los que creen en él un sentido a la vida presente y
un futuro más allá de la muerte: la vida eterna.
(Tomado y adaptado de : “La
Buena Semilla”)
255.-¿De dónde viene nuestro valor?
"No temas... yo te redimí; te puse nombre, mío
eres tú... a mis ojos fuiste de gran estima... y yo te amé.”
(Isaías 43:1,4)
REFLEXIÓN:
El director de una
clínica psiquiátrica, en Alemania, denuncia unas treinta ideas falsas que creemos
ser ciertas y que, en cierta medida, condicionan nuestras decisiones.
Una de ellas
concierne a nuestra capacidad y al éxito.
«Mucha gente, escribe, cree que su
valor depende de sus capacidades en uno u otro ámbito. Cuando tienen que
enfrentarse al fracaso, pueden llegar hasta el suicidio».
Desde el punto
de vista económico, decir que el valor de una persona depende únicamente de sus
capacidades en el trabajo puede parecer pertinente. Pero es dejar de lado otras
cualidades como la sinceridad, el dominio propio, la honestidad, la humildad,
etc. ¡Todos estos aspectos también participan en el éxito tanto individual como
colectivo!
Sea como fuere, el mensaje de la Biblia es
completamente diferente. Nos dice que nuestro valor no proviene de lo que hacemos,
sino que nos es dado por Dios. Somos valiosos ante sus ojos porque él nos ama.
Nos ama tanto que dio a su Hijo unigénito para
salvarnos. Y si aceptamos ese don de Dios, si creemos en el Señor Jesús, somos
adoptados por Dios. Nuestro valor no viene de nuestras capacidades, de nuestras
cualidades naturales, sino del hecho de ser hijos e hijas del Dios de amor.
Nuestra
dignidad no está basada en la mirada del prójimo, sino en el hecho misterioso y
extraordinario de haber sido amados, creados y redimidos por Dios.
“Bendito sea
el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales en Cristo... en amor habiéndonos
predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo”
(Efesios 1:3, 5).
Tomado y adaptado de “La Buena Semilla”
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